jueves, 30 de julio de 2009

Nuevo poemario de Alberto Destephen "Salve Invierno"

La búsqueda eterna de la felicidad en “Salve Invierno” de Alberto Detephen
Por Oscar F. Sierra

Surge de nuevo el gemido en el agua metafórica de Alberto Destephen. Destemple crucial en la ruptura sintáctica, nos arremata hacia atrás y luego hacia el fronti de la palabra que se trasforma en agua, tierra y fuego. Retorno al llanto desolado en el augurio del amor distante, tersura en la voz que se precipita desde la ensoñación que difiere en el fondo del sub-consiente, devela a un poeta que manubrea el verbo con una especie de técnica de se denomina “encabalgamiento”, donde se trasmonta la repetición para sumergirnos en la extrañeza del sema .Justificamos sus reiteraciones que hacen darle “energeia” al verso, le dan fuerza para elevar el corazón de ese invierno entre fuego y tierra. Aparece la amada nutrida por la caricia que se desploma la verbia de la distancia y vuelve la sombra a demarcar la totalidad del poemario lo que se define como el leiv-motiv de sus obras poéticas anteriores. “Salve Invierno” hará la diferencia en cuanto a estilo, por el modo circundante en tratar la palabra en el eje sintagmático, que va del verso metafórico simple a una imagen encadenada que acompleja el artefacto lirico. En la primera parte plantea la surrealistica conceptualización del amor:
“El amor=Sueño que persigue otro universo”
“El sueño es el volcán que aniquila la maldad”
En esta parte nos hace entrar en un trance onírico que absorbe tangencialmente la inconsciencia y al mismo tiempo el contexto donde se hibridiza el sueño y el amor. Este binomio que demarca una naturaleza no muy común, por su espontanea forma de incurrir en la expresividad poética, es decir hace que la palabra crezca como raíces interiores, no deja que la poesía caiga en el pragamatismo o en el utilitarismo, deja que la poesía se pose en el enigma, en lo cosmogónico, en lo onírico, porque desde que nos adentramos en ese túnel de sueños no depertamos, ni haciendo el intento en el suplicio. Su discurso lirico y el texto se implican en una complementariedad paralela “El mundo de lo expresado y el contenido de lo que no se ha vivido”, eso hace que la poesía trascienda la materialidad de la palabra misma:
“Hoguera en el corazón
en el frio
es sangre de lluvia”


Paul Ricouer manifiesta en su libro “ficción y realidad” “el texto se autonomiza del autor” .Destephen plantea la semántica del dolor, de lo extraño, de la herida, porque es el continuum de esa búsqueda inexorable de la felicidad que se diserta en todo la totalidad del poemario.
Según Yuri Lotman en su libro “la artisticidad de una obra literaria” expresa “el lenguaje artístico tiene una estructura compleja que le otorga una extraordinaria capacidad para condensar una cuantiosa cantidad de sucesos oníricos o reales en el diminuto espacio del texto poético”.
“La ternura palpa el espacio
Su voz
Su pelo
Su risa
Su miedo”

Sin embargo estos elementos oníricos están presenten en sus obra anteriores como la mujer que transita desde “raíces nocturnas” hasta la presente obra poética “Salve Invierno”.
II PARTE
“Salve Invierno” .A nivel temático exuda un desborde de ternura hacia los sueños que no languidecen, la voz lirica se va despistando en una posición ensoñadora que no permite el roce con la realidad. La palabra esta en una especie de silencio antes que llegue al sema, porque esto lo intrinca en el bisbiseo metafórico de lo no pronunciado, cuando se muestra sorpresivo aparece el estribor o el estival de la luna, el sobrevuelo de los nidos y la figura del espejo que defiere de un desdoblamiento de la conciencia, del alma del poeta, porque hace una mostración lirica con delicadeza. El espejo se configura el trance de las sombras que van desanudando el yo-poético. El otro “Yo” viene sumergiendo sub-mundos de fantasías que onirizan la realidad va irrumpir lo cosmogónico en que se devela el tejido sintáctico que rompe cuando el verso va corriendo como rio de furia hacia la caída y que en un disimulo metonímico eleva su lamento a las convexidades del alma. Ese saqueo onírico persistente que eclosiona su fuerza poética en potencialidad:
“Que aparta los ruidos
escombros
que se tejen en la insistencia de los delirios”



Es el sueño que se expande en toda la estructura profunda del poemario .Esta quinta obra poética de Alberto Destephen se encuadra en un vestigio surrealista, lo justificamos por la presencia constante del semantema “Sueño” y de procesos de ensoñación que el poeta lubrica en un efecto de levitación lirica, sensitivo e intuitivo que no deja que la piel asome un contacto táctil o visual con la realidad material. Todo es flotación del agua, de la tormenta, del delirio-recuerdos, es una armazón fluctuante, de una espacie de encajadura que se proyecta como un haz de luz sobre las rendijas de la memoria. “Salve Invierno” encontramos una labor preciada en la palabra ya que el dispositivo sintáctico-figurativo que mas se destaca es la figura de reiteración, para darle mas consistencia y empujarnos en el mismo goce artístico que se emana en cada poema:
“En el agua de la noche
y el viento de abril
que persigue las hojas
para luego equiparar
el trastoque por la casa”
Características comunes o rasgos distintivos estilísticos que se subrayan en forma exacta y puntual en todo el poemario. “Salve Invierno”, la frase simple para amplificar sub-espacios que se dispersan en el toque depurado de la imagen, el poema es una trasparencia de recuerdos que a medida avanzamos se evocan desde una voz lirica que trasciende los oídos del lector trasvasando la en- dermis del corazón. Este poemario es el secreto de la luz en la tiniebla, es el resurgimiento edénico del poeta en búsqueda de la amada, que es hoguera, que es palabra, abstracta y la liberó en silencio.

II PARTE
La escritura de Alberto Destephen en “Salve Invierno”, nos plantea una nueva visión del mundo y en detrimento el lenguaje porque apunta a una contradicción sobre el espacio material y al espacio onírico, los poemas que se abren como bisagra entre el espejo y el sueño:
“es la ausencia”
“en la distancia los sueños son perfectos”
Otra característica de “Salve Invierno” es la presencia de símbolos o arquetipos universales como el agua, el fuego y la tierra. Estos elementos en la filosofía griega constituían el arje de la composición del mundo físico .Para el poeta la existencia esta sentida por sueños de fuegos, de agua, esta es la mediación de lo surreal, de encontramos una liberación ver-balística que sitúa al verso en modo asistemico, ilimitable, deja que el verso abra una posibilidad a la felicidad. Retomando el tapiz sintáctico, otro rasgo distintivo a nivel formal es que utiliza lexemas sobre otros lexemas como quien dice-un verso se traslapa en otro como un juego de planos que concurren al mismo tiempo, expresa el poema sin dejar espacio para respirar, una actitud sorpresiva de sopesar los sentidos como lo expresa el poema:
“las borrascas
Y las trompetas
En el imperio de nuestro silencio”
Nos sorprende por la placidez de ir más allá de la metáfora y es ahí donde se entrecruzan imágenes plásticas coherentes que portan significaciones proliferantes que confortan el ser humano en esa búsqueda lograda por Destephen:
“pinos conjuran las angustia
Sol
Tierra
aire


sacan luz a las piedras”
Versos novedosos que nos deslindan de la desolación, una pincelada surrealista que nos amaña en la necesidad mítica, es decir el verso lleva la premeditación del suceder imaginario.



“El perfecto lenguaje es un sonido color blanco”
En este poema reflexiona sobre la base lingüística, con una óptica panteísta de darle demarcación al “ser” de dentro de la palabra y con ello define al retorno al paraíso que un día “fluyó” en “La Cortesana” o en “Manzanos del Edén” y que ese vaivén nos sella con precisión:
“No tenemos oídos
para el dolor”

Destephen considera que la palabra lleva la infinita visión prístina del misterio que se revela solo en el “ser” y ahí donde reside su libertad, la de todos los humanos.


III PARTE

“Salve Invierno” es el surgimiento de una exploración onírica, donde socava el eco del lamento o de la ausencia. El discurso poético es una condensación de la existencia con los sueños dentro del espacio del sub-consiente. André Bretón en su manifiesto surrealista a principios del siglo XX, expresa “la poesía verdadera puede definirse como la misma actividad del espíritu”. El balbuceo de la memoria:
“Abierto el pecho
el árbol de la ternura”
“Tus sueños alcanzan
El silencio de mi boca”

Cada verso, cada frase se inmiscuyen en nuestra visión perceptiva, como el efecto de un trance cataléptico de cual sospechamos en el siguiente verso:
“Nos irrumpiremos
La frágil de los sueños”
“Eternamente somos niños
Jugando con los fantasmas de la inconclusa quimera”


El discurso poético hace acto de presencia cuando desaparece cualquier vigilia o despertar, los sueños invaden el sub-consciente del poeta y este la del lector En esta obra poética apuesta pro liberar la palabra del entorno social y del sujeto personal:
“Emerge la luz de sus cabellos
los instantes pasados
perfectos de besos
se filtran en los amaneceres
traspasando las ventanas amuralladas
de las casas”

Superfluo como las aguas de un rio bendito y ardiente volcán metonímico, soslayable en el verso que lo arranca de la realidad y la echa a andar en los túneles oníricos del “ser”, para culminar subrayamos el potencial creador de Alberto Detephen:
“luz rompe lo incierto
caos
nubes
La galaxia me basta”
En “Salve Invierno” el lenguaje se eleva en un continuum creador y Destephen en sus poemarios anteriores nos emerge en los sueños discretos, es decir en la caja de pandora, donde reguarda los secretos mágicos del sema que nos trapa desde el inicio sino soltar ese invierno que nos humedece la memoria, los sueños y nos lleva a esa virtud que solo con lo onírico se logra la eternidad que llevamos dentro y mas allá del sub-consciente y de la palabra poética .Ese sueños donde reside el arte maravilloso de “Salve Invierno” .le damos un espaldarazo una vez mas.

Oscar F. Sierra
3-marzo-2009

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